“Nunca le des una varita a una persona que no pueda manejar la realidad ordinaria” PsyberMagick, Peter Carroll.
No, no harás con una varita mágica cuatro movimientos y aparecerá un Ferrary ni una bella modelo deseando satisfacer todos tus deseos sexuales. No le darás un filtro mágico a una mujer y caerá rendida a tus pies, ni dirás una palabra mágica y se abrirá una cueva con todas las riquezas que puedas imaginar. No harás un ritual y tu jefe caerá fulminado.
No al menos, de forma inmediata y no al agitar una varita al aire o decir una simplemente “abracadabra” una vez. La parte de espectáculo de la magia es el ilusionismo, en el cual las cosas aparecen, desaparecen, violan las “leyes de la naturaleza” y nos divierten. El ilusionista a veces agita en el aire una varita mágica, y ocurren, aparentemente, cosas imposibles. Lo bonito del ilusionismo es desconocer el truco. Hace muy poco, y para quien gusta de las metáforas, esta es interesante, en un pub de Salamanca vi el truco a un ilusionista… mi punto de vista me permitía ver lo que no debería verse, una importante metáfora de los que revelan los trucos ocultos en la magia.
La magiak[1] permite que ocurran sucesos poco probables, algunos radicales dicen que incluso también imposibles, aunque ahí habría que matizar la palabra imposible. Siguiendo la definición de Peter J. Carroll en Psybermagick, uno de los libros más avanzados sobre Chaos Magick: “Personalmente, preferimos considerar la ciencia como el estudio y la ingeniería de las coincidencias altamente probables, como la tendencia de las manzanas a caer hacia abajo cuando caen de los árboles. Preferimos considerar la magiak como el estudio y la ingeniería de las más menos probables coincidencias, como la tendencia de las manzanas a caer cuando se lo pedimos”[2]. Mi formación inicial fue ingeniería técnica. Lo interesante es que en el primer caso, el suceso altamente probable parece controlado, estructurado, ordenado, poco azaroso y racional. Por el contrario, el segundo parece azaroso, incontrolable, ansiógeno, irracional y puede que hasta “emocional”, que podría llegar a crear hasta una paloma supersticiosa como se verá en el siguiente capítulo. ¿Es posible pedir que caiga la manzana del árbol, un suceso tan poco probable y que lo haga? ¿Mover una varita mágica y que caiga una manzana? Pero acaso ¿No es más útil cogerla?
El mago es una persona con una fuerte voluntad y control de sus emociones, percepciones, sensaciones y pensamientos. Puede lograr cosas que el resto de los mortales considerarían una locura o algo casi imposible. Principalmente, lo que ha cambiado de su mundo es a sí mismo y su máxima capacidad consiste en eso, en poder cambiarse en cualquier momento. Cualquiera podría considerar que el mago o el brujo es Un Loco que no sigue los caminos trazados o convencionales, pero al final, si uno indaga mucho en las cuestiones filosóficas, no llega más lejos que el brujo o el mago, ninguna filosofía llega más lejos en la explicación racional mundana que el mito y podemos llegar a meditaciones muy profundas como las Husserlianas en fenomenología de la conciencia, para al final poder decir que como mucho, y no estamos tan seguros, hay una conciencia que no podemos “suspender” (epoche husserliana) o como dijo previamente Descartes, hay una cosa pensante que no podemos poner en duda. Si nos asentamos en esa idea, y mantenemos la postura cartesiana, para terminar de marearnos podemos leer una contestación al sistema cartesiano dualista en “El error de Descartes”, de Damasio. Entonces ya no estaremos seguros de casi nada. Y cambiar el mundo interior es el trabajo del mago, del brujo, del alquimista y del que emprende este camino psicológico alternativo.
El objeto de este blog es enseñar como actuaria un mago escéptico, un mago “científico”, un mago cuya base no sea más que lo científicamente demostrado, las bases fenomenológicas, biológicas y filosóficas del quehacer mágico, además de dando bases y fundamentos teóricos a estas prácticas así como una serie de experimentos sencillos para introducir al lector en el mundo de la magia ritual, y para una mayor comprensión de que la irracionalidad de las creencias religiosas, sobrenaturales, mágicas o similares, no tienen porqué ser disfuncionales. Cabria comenzar por una cuestión importante ¿Cuál es la definición de la magiak?
La magia es la ciencia y el arte de causar cambios que ocurran de acuerdo con la voluntad.
Veámoslo de forma pictórica. En el Mago representado tradicionalmente (Merlín por ejemplo), este tiene una varita mágica, una bola de cristal y un traje divertido con estrellitas y una bola de cristal. Veamos representaciones más ortodoxas: el mago del tarot de Marsella es un joven de pelo con bucles: es un mago bueno. Tiene muchas herramientas mágicas, entre ellas los oros, copas, espadas, y bastos (las armas del mago que representan el dinero –lo social, la riqueza-, copas –la festividad, la alegría, la adivinación-, espadas –la defensa, el poder, el ataque-, y bastos –la extensión del ego, el poder mágico, el encantamiento-). En una de las versiones su sombrero dibuja un infinito, y a sus pies hay una pequeña planta. El mago es un sembrador de acciones. Todas las herramientas que tiene en las manos son duales, su traje es contradictorio, y está comenzando con el estudio de la dualidad. En la versión del Rider, el mago tiene encima de la mesa las armas del mago, pero además señala hacia el cielo y hacia la Tierra, siguiendo el aforismo hermético “como es arriba es abajo” o el católico “así en el cielo como en la Tierra”. El arquetipo de mago también es John Dee, una persona que es capaz de utilizar a un “psíquico” para hablar con los “ángeles caídos y obtener información de ello. Peter Carroll define muy bien en el libro citado: adivina corto, y encanta largo. ¿Por qué? Porque la adivinación hacia el futuro más largo es mucho más compleja (más si la tratamos desde el punto de vista racional, escéptico: sabemos más cosas de lo cercano que de lo futuro) y en cambio, si queremos cambiar el futuro es importante hacerlo a largo plazo.
Un arquitecto que elimina una montaña es un mago. Su voluntad es hacer que pase por en medio de ella una carretera, o que desaparezca la montaña absolutamente. Planeará, utilizará recursos, y finalmente realizará un acto de ingeniería monumental que eliminará la montaña. El mago simplemente instala pequeñas semillas en su mente, que pondrá en funcionamiento un mecanismo psicológico que producirá el resultado deseado, si se es perseverante.
Quien persevere en la necedad, se volverá sabio, El camino del exceso lleva al palacio de la sabiduría, o El problema del necio es que no es perserverante, muestran que el verdadero problema del necio no es tanto su necedad como su falta de perseverancia. No es extraño que la palabra más repetida en el oráculo chino I Ching (al menos en sus traducciones, no soy sinólogo) es “perseverancia”.
Veamos como plantea esta habilidad un libro repleto de magia, muy famoso:
“El Reino de los Cielos es semejante al grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo; es ciertamente la más pequeña de todas las semillas, pero cuando ha crecido es la mayor de las hortalizas, y llega a ser como un árbol, hasta el punto de que los pájaros del cielo acuden a anidar en sus ramas“(Mt).
Lo que comienza como un pequeño deseo puede convertirse en un tremendo proyecto. ¿Quién obvia que la Biblia está repleta de magia? Palos que se convierten en serpientes, aguas que se abren, mujeres mayores que tienen hijos, Astoret y su culto, Salomon… ¿Es el Reino de los Cielos la mente, el mundo de las ideas de Platón, algo similar? Mantengamos la metáfora y suspendamos las creencias.
El libro de Peter Carroll, Psybermagick, me resultó tremendamente esclarecedor, porque muchas de las ideas que contiene, están en concordancia con lo que dice la Ciencia, la neurociencia, la fenomenología e incluso las ciencias físicas. En uno de los capítulos dice que del mismo modo que hay una cita de los antiguos celtas que decía “nunca le des una espada a un hombre que no pueda danzar”, y cita que “no se debería dar una varita mágica a una persona que no tenga un control sobre la realidad ordinaria”, porque la magia, como Salamanca, amplificará sus tendencias como persona, competentes e incompetentes, esta cita me trajo a la memoria un trabajo que leí de Carl Hammerschlag, en el que decía que cuando fue a tratar a un jefe indio, este le dijo que antes de tratarle debía “danzar” ante él. Hammerschlag movió sus pies cerca del jefe indio. A pesar de su condición, Santiago, el Jefe Indio, saltó y mostró al medico los pasos siguientes. “Usted debe ser capaz de danzar si va a curar a la gente”, advirtió al joven doctor. “Yo le puedo enseñar mis pasos, pero usted debe oir su propia música”, le dijo.
Ante la extrañeza del psiquiatra, investigó desde el punto de vista psiquiátrico los rituales de estos, que quedó reflejado en el libro “Dancing healers”, donde da cuenta de la eficacia psiquiátrica de muchos de los rituales, además de estudiar las bases científicas de algunas disciplinas “no-científicas” como la acupuntura, cuya explicación original mágica la apartaba de lo científico hasta que las evidencias empíricas comienzan a desvelar que, si bien la explicación no era científica, los resultados empíricos la avalan, lo mismo que le ocurre al yoga hindú.
Este escrito está enfocado de ese modo, buscando el correlato (más justificado que esta simple anécdota explicativa) entre lo que nos dice la milenaria magia(k), y lo que nos dicen las actuales teorías neurofenomenológicas y neurocientíficas al respecto, así como la ciencia de la mente en general y la filosofía. También contaré muchas de mis experiencias personales al respecto, y efectivamente puedo decir que no debería darse una varita magica a una persona que no tenga una vida estructurada, puesto que la magia lo que hará será potenciar partes de nosotros, las positivas, y las no tan positivas. Doy fe. Y también que se tiene que tener mucho cuidado con los deseos. Porque a veces, se cumplen y no son lo que uno tenia en la mente.
A lo largo de este escrito utilizaré fuentes de Chaos Magick por varios motivos. Uno de ellos, es porque es una corriente antidogmática: una de sus máximas seria la de utilizar aquello que funcione mientras funcione, no aferrarse a ninguna creencia ni dogma, y ser práctica, lo cual la asemeja en el método a la filosofía que impera en la Ciencia. Otra, es porque se basa en el discordialismo, una “religión” humorística. Otra, porque es ideal para mentes escépticas. Además, muchas de las aserciones que hacen desde esta corriente mágica, coinciden con los estudios que he estado llevando a cabo y con mi propia experiencia personal. Y la más importante, que es la corriente mágica más innovadora y atrevida.
[1] Se indica a lo largo del texto “magia” como sinónimo de magiak, magika, o en ingles “magick”, distinguiéndola claramente de la prestidigitación o el ilusionismo
[2] Psybermagick Peter J, Carroll.